3. lecturas de adviento: La tentación y el pecado del hombre

El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el jardín de Edén, para que lo cultivara y lo cuidara.

Y le dio esta orden:

«Puedes comer de todos los árboles que hay en el jardín,

exceptuando únicamente el árbol del conocimiento del bien y del mal.

De él no deberás comer, porque el día que lo hagas quedarás sujeto a la muerte».

genesis 2, 15-17

 La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que el Señor Dios había hecho, y dijo a la mujer:

«¿Así que Dios les ordenó que no comieran de ningún árbol del jardín?».

La mujer le respondió:

«Podemos comer los frutos de todos los árboles del jardín. Pero respecto del árbol que está en medio del jardín, Dios nos ha dicho:

«No coman de él ni lo toquen, porque de lo contrario quedarán sujetos a la muerte».

La serpiente dijo a la mujer: «No, no morirán. Dios sabe muy bien que cuando ustedes coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y serán como dioses, conocedores del bien y del mal».

Cuando la mujer vio que el árbol era apetitoso para comer, agradable a la vista y deseable para adquirir discernimiento, tomó de su fruto y comió; luego se lo dio a su marido, que estaba con ella, y él también comió.

Entonces se abrieron los ojos de los dos y descubrieron que estaban desnudos. Por eso se hicieron unos taparrabos, entretejiendo hojas de higuera.

Al oír la voz del Señor Dios que se paseaba por el jardín, a la hora en que sopla la brisa, se ocultaron de él, entre los árboles del jardín.

Pero el Señor Dios llamó al hombre y le dijo:

«¿Dónde estás?».

«Oí tus pasos por el jardín, respondió él, y tuve miedo porque estaba desnudo. Por eso me escondí».

El replicó:

«¿Y quién te dijo que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol que yo te prohibí?».

El hombre respondió: «La mujer que pusiste a mi lado me dio el fruto y yo comí de él».

El Señor Dios dijo a la mujer:

«¿Cómo hiciste semejante cosa?».

La mujer respondió:

«La serpiente me sedujo y comí».

Génesis 3, 1-13

Entonces expulsó al hombre del jardín de Edén, para que trabajara la tierra de la que había sido sacado.

Génesis 3, 13
  • El demonio siempre nos engaña. Siempre nos miente.
  • No podemos pararnos a escuchar lo que nos dice. Huyamos siempre de la tentación y del demonio.
  • El demonio, con sus mentiras, hizo que Adán y Eva no confiaran en Dios.
  • Adán y Eva no confiaron en su Padre Dios. Prefirieron hacer caso a la serpiente.
  • El Señor no los abandonó y les prometió un Salvador.
  • Empieza la historia de la salvación.

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