3ª parte congreso de catequistas en Roma

Catequesis mistagógica sobre la iniciación cristiana (SE el Reverendísimo Francesco Cacucci , Arzobispo de Bari-Bitonto )

MISTAGOGIA:

  • Dimensión de síntesis entre fe y vida: fe (credo)- celebración (liturgia)- vida (Caridad)
  • Entrada progresiva en el Misterio de la salvación.
  • Los padres de la Iglesia (ss IV-VI), como S. Cirilo de Jerusalén, hablan en sus catequesis de como llevar a los catecúmenos a un encuentro con Cristo durante el tiempo Pascual.

“la catequesis “mistagógica” constituía el vértice de la instrucción que san Cirilo impartía, ya no a los catecúmenos, sino a los recién bautizados o neófitos, durante la semana de Pascua. Esa catequesis los llevaba a descubrir, bajo los ritos bautismales de la Vigilia pascual, los misterios encerrados en ellos, aún sin desvelar. Iluminados por la luz de una fe más profunda gracias al bautismo, los neófitos podían por fin comprenderlos mejor, habiendo celebrado ya sus ritos. “


Catequesis del 27 de Junio del 2007
Por Benedicto XVI
  • La fe se recibe en el rito y el rito da fuerza y fortalece la fe.
  • La Caridad tiene que estar ligada a la fe y al rito.
  • Los catequistas tienen que acompañar a sus niños en el Misterio Eucarístico.
  • El discurso Kerigmático de San Pedro en los hechos de los Apóstoles nos enseña que la evangelización kerigmática y mistagógica van unidas:
    • 1º viene el Espíritu Santo
    • después el anuncio
    • y después el bautismo.
  • Este es el proceso mistagógico.


 Entonces, Pedro poniéndose de pie con los Once, levantó la voz y dijo: «Hombres de Judea y todos los que habitan en Jerusalén, presten atención, porque voy a explicarles lo que ha sucedido.
Estos hombres no están ebrios, como ustedes suponen, ya que no son más que las nueve de la mañana, sino que se está cumpliendo lo que dijo el profeta Joel:

“En los últimos días, dice el Señor, derramaré mi Espíritu sobre todos los hombres y profetizarán sus hijos y sus hijas; los jóvenes verán visiones y los ancianos tendrán sueños proféticos.
Más aún, derramaré mi Espíritu sobre mis servidores y servidoras, y ellos profetizarán.
Haré prodigios arriba, en el cielo, y signos abajo, en la tierra: verán sangre, fuego y columnas de humo.
El sol se convertirá en tinieblas y la luna en sangre, antes que llegue el Día del Señor, día grande y glorioso.
Y todo el que invoque el nombre del Señor se salvará”.

Israelitas, escuchen:

A Jesús de Nazaret, el hombre que Dios acreditó ante ustedes realizando por su intermedio los milagros, prodigios y signos que todos conocen,
a ese hombre que había sido entregado conforme al plan y a la previsión de Dios, ustedes lo hicieron morir, clavándolo en la cruz por medio de los infieles.
Pero Dios lo resucitó, librándolo de las angustias de la muerte, porque no era posible que ella tuviera dominio sobre él.
En efecto, refiriéndose a él, dijo David: “Veía sin cesar al Señor delante de mí, porque él está a mi derecha para que yo no vacile.
Por eso se alegra mi corazón y mi lengua canta llena de gozo. También mi cuerpo descansará en la esperanza, porque tú no entregarás mi alma al Abismo, ni dejarás que tu servidor sufra la corrupción.
Tú me has hecho conocer los caminos de la vida y me llenarás de gozo en tu presencia”.


Hermanos, permítanme decirles con toda franqueza que el patriarca David murió y fue sepultado, y su tumba se conserva entre nosotros hasta el día de hoy.
Pero como él era profeta, sabía que Dios le había jurado que un descendiente suyo se sentaría en su trono.
Por eso previó y anunció la resurrección del Mesías, cuando dijo que no fue entregado al Abismo ni su cuerpo sufrió la corrupción.
A este Jesús, Dios lo resucitó, y todos nosotros somos testigos.
Exaltado por el poder de Dios, él recibió del Padre el Espíritu Santo prometido, y lo ha comunicado como ustedes ven y oyen.
Porque no es David el que subió a los cielos; al contrario, él mismo afirma:

“Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha,hasta que ponga a todos tus enemigos debajo de tus pies”.

Por eso, todo el pueblo de Israel debe reconocer que a ese Jesús que ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Mesías».

Al oír estas cosas, todos se conmovieron profundamente, y dijeron a Pedro y a los otros Apóstoles:

«Hermanos, ¿qué debemos hacer?».

Pedro les respondió:

«Conviértanse y háganse bautizar en el nombre de Jesucristo para que les sean perdonados los pecados, y así recibirán el don del Espíritu Santo.
Porque la promesa ha sido hecha a ustedes y a sus hijos, y a todos aquellos que están lejos: a cuantos el Señor, nuestro Dios, quiera llamar».

Y con muchos otros argumentos les daba testimonio y los exhortaba a que se pusieran a salvo de esta generación perversa.
Los que recibieron su palabra se hicieron bautizar; y ese día se unieron a ellos alrededor de tres mil.

Discurso de S. Pedro en Pentecostés: Hch 2,14-41.
  • Es un sueño como una comunidad cristiana se alimenta y crece:
    • La Caridad.
    • Partir el Pan -liturgia-.
    • Aumentar la conciencia de ser un cuerpo -comunión fraterna-.
    • La Sagrada Escritura.
  • Introducir los signos y gestos de la vigilia pascual.
  • Los sacramentos:
    • Pedagogía de la Iglesia.
    • Renovación de Gracia para todos en cada sacramento: niños, padres, novios…
    • El bautismos está ligado a la vigilia pascual.
  • Veamos el camino espiritual que recorrió Nicodemo:
    • Amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con todas sus fuerzas. (Nicodemo todavía no ama con toda el alma).
    • Lucha del amor: va a ver a Jesús de noche para que no le vean. Tendrá que decidir…
      • Nosotros tenemos que ser una iglesia en salida de los que viven la noche de Nicodemo. Acogerlos.
      • Jesús le hace una catequesis:
        • «¿Cómo un hombre puede nacer cuando ya es viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el seno de su madre y volver a nacer?». Por el bautismo
        • Se le pide fe.


“Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, que era uno de los notables entre los judíos.
Fue de noche a ver a Jesús y le dijo:

«Maestro, sabemos que tú has venido de parte de Dios para enseñar, porque nadie puede realizar los signos que tú haces, si Dios no está con él».

Jesús le respondió:

«Te aseguro que el que no renace de lo alto no puede ver el Reino de Dios.»

Nicodemo le preguntó:

«¿Cómo un hombre puede nacer cuando ya es viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el seno de su madre y volver a nacer?».

Jesús le respondió:

«Te aseguro que el que no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.
Lo que nace de la carne es carne, lo que nace de Espíritu es espíritu.
No te extrañes de que te haya dicho: «Ustedes tienen que renacer de lo alto».
El viento sopla donde quiere: tú oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu».

«¿Cómo es posible todo esto?», le volvió a preguntar Nicodemo.

Jesús le respondió: «¿Tú, que eres maestro en Israel, no sabes estas cosas?
Te aseguro que nosotros hablamos de lo que hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio.
Si no creen cuando les hablo de las cosas de la tierra, ¿cómo creerán cuando les hable de las cosas del cielo?
Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo.
De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna.
Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas.
Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas.
En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios».

S. Juan 3, 1-21
  • Nicodemo defiende a Jesús ante el Sanedrín. Es llamado a amar con toda el alma.


 “Los guardias fueron a ver a los sumos sacerdotes y a los fariseos, y estos les preguntaron:

«¿Por qué no lo trajeron?».

Ellos respondieron:

«Nadie habló jamás como este hombre».

Los fariseos respondieron:

«¿También ustedes se dejaron engañar?
¿Acaso alguno de los jefes o de los fariseos ha creído en él?
En cambio, esa gente que no conoce la Ley está maldita».

Nicodemo, uno de ellos, que había ido a ver a Jesús, les dijo:

«¿Acaso nuestra Ley permite juzgar a un hombre sin escucharlo antes para saber lo que hizo?».

Le respondieron:

«¿Tú también eres galileo? Examina las Escrituras y verás que de Galilea no surge ningún profeta».

Y cada uno regresó a su casa.

S. Juan 7, 45-53
  • El Bautismo puede ser de agua y de sangre. Los dos salieron del costado de Cristo en la cruz.
  • La Pascua nos sumerge en el Misterio de Pentecostés, Corpus Cristi.
  • Nicodemo, junto a José de Arimatea recogen el cuerpo de Jesús. Ama con toda su alma y ya no tiene miedo.
  • Se gastó lo que hoy serían más o menos 60.000€ en perfumes para enterrar el cuerpo de Jesús. El amor no es calculador.
  • Nicodemo ama con los hechos y la verdad
Piedad de Nicodemo de Miguel Ángel
  • Solo quien ha renacido por los sacramentos puede hacerlo renacer.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s